PUNTO CRÍTICO Y MEDIDAS DEL GOBIERNO SOBRE EL DESABASTECIMIENTO DE COMBUSTIBLES.


La situación energética en el Perú ha alcanzado un punto crítico en las últimas 48 horas, luego de que las medidas dictadas por el Ejecutivo para gestionar la escasez de Gas Natural Vehicular (GNV) provocaran un "efecto dominó" que ahora golpea el suministro de Gas Licuado de Petróleo (GLP) y gasolinas.

Medidas de Racionamiento y Priorización.
El 5 de marzo de 2026, el Gobierno publicó el Decreto Supremo N.° 002-2026-EM, el cual formaliza el racionamiento del gas natural en todo el territorio nacional hasta el 14 de marzo. Esta norma prioriza el suministro para:

▲ Hogares y comercios básicos para asegurar la cadena alimentaria.

▲ Transporte público masivo (como el Metropolitano) y servicios esenciales como hospitales.

▲ Generación eléctrica para evitar apagones, activando la "reserva fría" que funciona con diésel.

Como consecuencia directa, se restringió casi totalmente la venta de GNV para vehículos particulares y taxis, dejando a unos 350,000 conductores sin su combustible habitual.

El Colapso Inesperado del GLP.
La medida generó una escasez de GLP por dos vías principales:

Paralización de la Producción en Pisco: Pluspetrol confirmó que la misma rotura en el ducto de Camisea interrumpió la llegada de los "líquidos de gas natural" a su planta de fraccionamiento en Pisco. Sin estos líquidos, la producción nacional de GLP se detuvo totalmente desde el 1 de marzo.

Efecto Sustitución: Ante la falta de GNV, miles de taxistas han migrado masivamente al GLP o han intentado adaptar sus vehículos de forma precaria, disparando la demanda de un recurso cuya producción local está hoy en cero.

Esto ha llevado a que el precio del galón de GLP alcance los S/ 10 en diversas regiones, mientras que las reservas actuales solo garantizan suministro para aproximadamente 18 días si se mantiene el consumo actual.

Crisis de Gasolinas y Especulación
La escasez se ha extendido a las gasolinas debido a la desesperación de los transportistas por mantener sus unidades operativas:

Aumento de Precios: El gasohol regular (más usado por taxistas) subió un 3% en precios mayoristas, mientras que el diésel de uso vehicular escaló un 4.86% en la última semana.

Desabastecimiento por Tanqueo Preventivo: En las últimas 48 horas, se han reportado largas filas en grifos de Lima y Callao, donde los usuarios acuden a "tanquear" preventivamente ante el temor de una falta total de combustibles líquidos.

Sanciones por Especulación: El Ministro de Energía y Minas, Angelo Alfaro, advirtió que se aplicarán sanciones severas a los grifos que estén aprovechando la coyuntura para elevar precios injustificadamente por encima de los márgenes mayoristas.


Medidas de Emergencia de las Últimas Horas
Para mitigar el impacto, el Gobierno y organismos reguladores han implementado acciones urgentes:

Importación Récord: La Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE) informó que las empresas están importando GLP en "tiempo récord" para cubrir el déficit dejado por Pluspetrol.

Flexibilización Industrial: Se ha autorizado temporalmente a las industrias a usar diésel o GLP para no detener procesos críticos de producción.

Teletrabajo y Clases Virtuales: Debido a la parálisis de gran parte de la flota de transporte por falta de GNV, el Ejecutivo dispuso teletrabajo y clases virtuales en Lima y Callao a partir del 6 de marzo.

Apoyo a Taxistas: El Estado anunció que asumirá el pago mínimo mensual de las deudas por conversión a GNV de los taxistas mientras dure la emergencia.

A pesar de que Osinergmin asegura que hay stock de gasolina para atender la demanda, el pánico y la alta demanda por sustitución mantienen el sistema bajo una presión extrema.

Finalmente, les dejamos un cuadro resumen con las medidas dictadas por el gobierno peruano en las últimas 48 horas y su impacto directo en la crisis energética actual:


Sector / Medida

Situación Actual (Últimas 48 horas)

Impacto y Consecuencia

Referencia Clave

Racionamiento de GNV

Priorización estricta del gas para hogares, hospitales y transporte público masivo (Metropolitano).

Restricción total para 350,000 vehículos particulares y taxis; parálisis de flota.

Decreto Supremo N.° 002-2026-EM.

Crisis de Producción GLP

Planta de Pisco dejó de recibir líquidos de gas; producción local paralizada desde el 1 de marzo.

Dependencia total de importaciones "en tiempo récord"; stock de reserva para solo 18 días.

Comunicado de Pluspetrol.

Escasez de Gasolinas

Migración masiva de conductores de GNV a gasolinas ante la falta de alternativas.

Alza del 13% en precios (aprox. S/ 2 adicionales por galón); gasohol regular subió 3%.


Reporte de Precios Facilito.

Educación y Trabajo

Disposición de teletrabajo y clases virtuales en Lima y Callao desde el 6 de marzo.

Intento de mitigar el colapso del transporte y reducir la demanda energética en hora punta.

Medida del Ejecutivo.

Uso de Sustitutos

Autorización para que industrias utilicen diésel o GLP para no detener procesos.

Sobrecostos operativos para 1,000 empresas; pérdida de materia prima en procesos continuos.


D.S. N.° 063-2010-EM.

Riesgo de Seguridad

Aumento de incendios vehiculares por adaptaciones artesanales de GNV a GLP.

Advertencia oficial de riesgo de explosión; sistemas de GNV no son compatibles con GLP líquido.

Alerta de Osinergmin.

Mitigación Social

El Estado asumirá el pago mínimo mensual de deudas por conversión a GNV de los taxistas.

Alivio económico temporal para transportistas que no pueden laborar por el racionamiento.

Apoyo del Gobierno.






CUANDO ORMUZ Y CAMISEA COLISIONARON EN EL BOLSILLO DEL PERUANO































El 5 de marzo de 2026 quedará marcado en los libros de historia económica como el día en que el Perú se vio atrapado entre dos fuegos: uno literal, en las profundidades de la selva del Cusco, y otro geopolítico, en las aguas del Estrecho de Ormuz. Lo que hoy vivimos no es solo una coincidencia desafortunada; es el recordatorio brutal de que nuestra seguridad energética es un castillo de naipes.

La Geopolítica del Caos: Ormuz se Cierra
Mientras usted lee esto, el 20% del petróleo del mundo está estancado. El Estrecho de Ormuz, el "yugular" energético del planeta, ha dejado de ser un corredor seguro debido al conflicto abierto entre Irán y la alianza liderada por Estados Unidos e Israel. Las cifras son escalofriantes: el tráfico de crudo ha caído un 80% y las aseguradoras han cancelado coberturas.

Para el Perú, esto no es un problema "lejano". El petróleo Brent ya superó los $85 y el WTI —nuestra referencia— vuela por encima de los $79. En un país que aún depende de la importación de combustibles líquidos para su transporte pesado y gran parte de su flota vehicular, cada misil en el Golfo Pérsico se traduce, casi de inmediato, en dos soles más por galón de gasolina en el grifo de la esquina.

El Colapso Interno: El Drama de Camisea
Como si el pánico global no fuera suficiente, nuestra propia arteria vital se ha roto. La deflagración en el ducto de TGP en Megantoni ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de nuestro modelo de "ducto único". Es inaudito que, tras dos décadas de operación, el Perú no cuente con un anillo energético de respaldo.

Hoy, el Ministro de Energía califica esta crisis como la más grave en 20 años. Y tiene razón. Alrededor de 1,000 industrias están paralizadas o perdiendo materia prima en procesos continuos que no pueden detenerse. Sectores como el químico, textil y cementero están pagando el precio de una falta de planificación estratégica que hoy nos obliga a quemar diésel caro para generar electricidad, elevando los costos para las empresas y, eventualmente, para todos nosotros.

El Ciudadano: El Blanco de la "Tormenta Perfecta"
El impacto en la calle es ya una realidad dolorosa. El sol se deprecia y cruza la barrera de los S/ 3.45 mientras los inversores huyen hacia el dólar como refugio. Esto significa que todo lo que importamos —desde trigo hasta tecnología— será más caro.

Pero lo más preocupante es el riesgo humano. Ante la escasez de GNV, hemos visto escenas dantescas de autos incendiándose en Lima por el uso improvisado de GLP. Los taxistas, que han visto sus costos duplicarse, enfrentan un dilema imposible: subir tarifas en un mercado que no puede pagar o dejar de trabajar. Con una inflación de marzo que amenaza con superar el 1%, el presupuesto de ocho millones de hogares que dependen del gas doméstico está bajo asedio.

Opinión: Lecciones no Aprendidas
¿Cómo llegamos aquí? La crisis de Ormuz era un riesgo latente, pero la fragilidad de Camisea es una responsabilidad compartida entre gobiernos sucesivos y la falta de incentivos para una verdadera redundancia en infraestructura.

La respuesta del Gobierno —suspender obligaciones ambientales para facilitar la quema de combustibles sustitutos— es un parche necesario pero peligroso. No podemos permitir que la emergencia se convierta en la excusa para el retroceso en estándares de salud y medio ambiente.

El Perú necesita, hoy más que nunca, dejar de mirar solo el corto plazo. La construcción de una segunda vía de transporte de gas, el fortalecimiento financiero de Petroperú para que actúe como un verdadero amortiguador de precios y la diversificación de rutas comerciales son tareas que no pueden esperar a la próxima guerra o al próximo tubo roto.

Hoy pagamos el precio de la complacencia. Que esta "tormenta perfecta" sea, al menos, el rayo que nos obligue a despertar.